Rol de familiares y profesionales de la salud en diabetes
Los datos preliminares de un estudio con 63 diabéticos insulinodependientes reflejan las siguientes conclusiones:
1. Al ser la diabetes una enfermedad crónica, el éxito de la intervención clínica va a depender del cumplimiento de las indicaciones terapéuticas por parte de los pacientes y de la medida en que estos sean capaces de modificar sus hábitos de vida.
2. La atención de los profesionales de la salud y el apoyo de los familiares son elementos muy importantes en la adhesión de las personas diabéticas a su tratamiento.
El tratamiento para el control de la diabetes supone cambios a nivel general en el estilo de vida de las personas diabéticas y, en ocasiones, esto resulta una tarea difícil de realizar. Las mayores dificultades que encuentran los diabéticos en el cumplimiento de su tratamiento corresponden a:
* la práctica del ejercicio físico.
* la realización de los autoanálisis de glucosa en sangre.
* el cumplimento de la dieta, especialmente en situaciones distintas a las habituales.
Se ha podido comprobar que aquellas personas que realizan autoanálisis de glucosa a diario se ajustan más a las recomendaciones dietéticas y de actividad física. Además, se demuestra que la realización de un mayor número de autoanálisis está asociado con mejor control metabólico (niveles más optimos de hemoglobina glicosilada) independientemente de los años de evolución de la enfermedad.
El estudio muestra que la existencia de factores que dificultan el seguimiento del tratamiento no va seguida del uso de estrategias para solucionar esas dificultades. La relación entre el paciente y el profesional de la salud puede facilitar la solución de estos problemas, adecuando las indicaciones terapéuticas a las características de la persona diabética.
Aquellos pacientes que están más satisfechos con el tratamiento son los que piden menos cambios en el mismo y están más de acuerdo con los objetivos a conseguir, y perciben que el médico tiene en cuenta su situación personal, y no exclusivamente la información sobre aspectos biomédicos de la diabetes. Al mismo tiempo se constata que la existencia de una relación satisfactoria entre el paciente y el profesional de la salud influye en el seguimiento de las prescripciones terapéuticas y en consecuencia con el control metabólico.
La diabetes no es una enfermedad que afecta únicamente a la persona que la padece, sino a toda la familia.
Las personas diabéticas incluidas en un estudio manifiestan que para sus familias, su diabetes no supone un problema añadido, se sienten apoyadas en el manejo de su enfermedad. Consideran, además, que sus familiares tienen un elevado conocimiento sobre la diabetes y sobre el tratamiento a seguir para tener un buen control de esta enfermedad. Los familiares que más conocimientos tienen sobre la diabetes son los que aportan más apoyo al diabético. Es importante que las personas próximas al diabético conozcan la enfermedad y el tratamiento, tanto para facilitar la adhesión del paciente al mismo como para ayudarle en las ocasiones en que esto lo necesite.
Por otra parte, las personas diabéticas que reciben de su familia más críticas que elogios tienen más problemas para llevar a cabo las pautas del tratamiento correctamente, y presentan más pensamientos negativos sobre la salud. Los datos sugieren que las críticas en sí mismas, sin aportar indicaciones concretas sobre conductas alternativas, no son efectivas para el control de la enfermedad.
Con los datos disponibles hasta ahora, se puede afirmar que la satisfacción de las personas diabéticas con la atención recibida por parte del personal sanitario y con el apoyo familiar está relacionado con el seguimiento del tratamiento, y ello redundará en la consecución de un control mayor de la enfermedad y una mayor actividad de vida en el diabético.