Obesidad y Diabetes
La obesidad se define como una enfermedad multicausal que se caracteriza por un exceso de grasa corporal. Está muy relacionada con la Diabetes tipo 2.
Las personas obesas tienen incrementada la resistencia a la insulina, esto quiere decir que para poder mantener la glucemia dentro de los límites normales, el páncreas debe trabajar más para poder liberar más insulina.
Si esa persona obesa adelgaza, la insulina vuelve a actuar en forma eficiente, bajando la glucemia sin hacer que el páncreas trabaje demasiado.
Por eso, no sólo es importante prevenir el sobrepeso y la obesidad sino que, una vez que están instalados, se deben tomar medidas para revertirlos. De esta manera, se disminuye el riesgo de padecer diabetes tipo 2.
Para poder bajar de peso se debe lograr un balance negativo de energía; o sea, se deben gastar más calorías de las que se consumen a través de la comida. Por lo tanto, hay dos medidas fundamentales a tomar: la realización de un plan de alimentación saludable y con pocas calorías; y la práctica de actividad física en forma regular.
Lo ideal es realizar 4 comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena), y dos colaciones. Es recomendable que tanto en almuerzo como en cena, las hortalizas y vegetales sean el plato principal, que pueden acompañarse con algún pedazo pequeño de carne (de vaca, pollo o pescado) magra o con alguna porción chica de cereales integrales (por ejemplo, arroz). Es bueno comenzar estas comidas con una taza de caldo de verduras casero para obtener saciedad y controlar la porción de alimentos que se comerá después. Con respecto al pan o las galletitas, pueden consumirse, pero en porciones controladas y deberían ser reservadas únicamente para el desayuno y la merienda. También en estas oportunidades pueden consumirse los lácteos (leche, yogur, queso), siempre descremados. El aceite debe consumirse crudo, como condimento y se deben evitar las grasas para cocinar.