Los niños diabéticos se benefician con el control de los hidratos de carbono.
El conteo de hidratos de carbono con precisión por parte de los padres, está asociado con un mejor control de la glucemia en niños con diabetes tipo 1.
Un grupo de investigadores de Harvard Medical School, en Boston, entrevistó a los padres de 67 niños con diabetes tipo 1, que tenían entre 4 y 12 años (9,1 en promedio) y tenían la enfermedad desde hacía por lo menos un año (4,1 años en promedio). Se les pidió a los padres que estimaran la cantidad de carbohidratos en las comidas de sus hijos durante las 24 horas previas.
Según 182 entrevistas con los padres, el consumo de carbohidratos entre los niños fue el 120 % de la cantidad calculada con el software Nutrition Data System for Research (NDSR).
La exactitud se definió como resultados dentro del 20 % del consumo real de carbohidratos, mientras que la precisión se refirió a valores de desviación estándar por debajo del percentil 75.
Otros análisis demostraron que los bajos niveles de A1C estuvieron significativamente asociados con la precisión y una mayor frecuencia de control de la glucosa en sangre, pero no con la exactitud.
El nivel de A1C fue un 0,8 % más baja en los hijos de padres que demostraron precisión.
En los últimos 10 a 15 años, el uso de nuevas insulinas y métodos para administrarla (lapiceras y bombas) facilitó el cuidado de la diabetes entre los más jóvenes con diabetes tipo 1.
Los resultados de este estudio sugieren que el control cuidadoso de la planificación de las comidas sigue siendo muy importante para el manejo de la diabetes.