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La aplicación de insulina

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    Los diabéticos tipo 1 y aquellos tipo 2 que se volvieron insulinorequirientes necesitan, como parte fundamental de su tratamiento, la aplicación diaria de insulina.

    Es muy importante, dentro de la educación diabetológica que se recibe, aprender cómo, dónde y cuándo debe ser inyectada.

    La insulina debe inyectarse en el tejido subcutáneo, y lo ideal es cambiar en forma regular el sitio de aplicación para evitar reacciones locales. Es importante estar atento a los cambios que puedan producirse en la piel, en el sitio de inyección de la insulina, y comunicárselo al médico tratante a la brevedad.

    Es importante mantener la higiene del sitio de aplicación, de lo contrario, es bueno desinfectar la piel con alcohol antes de la inyección.

    Si bien recién se dijo que la insulina se aplica en el tejido subcutáneo, en algunas circunstancias como en el coma cetoacidótico, la aplicación es por vía endovenosa y la insulina que se utiliza es la corriente.

    Hay varios planes de aplicación de insulina. Algunos pacientes pueden estar en tratamiento intensificado, lo que significa que reciben múltiples inyecciones diarias, antes de las comidas. Otro plan puede ser aquel en el que la dosis total de insulina necesaria se aplica en una sola dosis (que puede ser antes del desayuno), o en dos dosis (que puede ser antes del desayuno y antes de la cena).

    Todas estas opciones dependen del tipo de diabetes, de la actividad de la persona, de los controles glucémicos que presente, etc.

    Se debe tener en cuenta que debe ser el médico el que ajuste la dosis a aplicar y el momento en el que se debe hacerlo.

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