Insulina proveniente de células comunes
Científicos estadounidenses han conseguido convertir células ordinarias -células diferenciadas del ser humano adulto- en otras capaces de producir insulina.
Este descubrimiento abre una nueva vía para combatir la diabetes y supone un gran paso de la medicina regenerativa.
La técnica aún sólo ha sido validada en ratones, pero lo novedoso es que no requiere el empleo de células madre, que hasta ahora han sido indispensables en todos los esfuerzos por regenerar tejidos.
Para conseguir la polivalencia de este grupo de células, el equipo de profesionales de la Facultad de Medicina de Harvard y el Hospital Infantil de Boston (EE UU), introdujeron en ellas tres genes para transformar las células que recubren el páncreas en beta, las únicas del organismo capaces de producir insulina y que desaparecen en los pacientes que padecen diabetes tipo 1.
Lo difícil de esta investigación fue encontrar a los genes que hacen funcionar a las células beta para que fabriquen insulina. De los más de mil genes estudiados, concluyeron que sólo tres se necesitaban para generar insulina.
Tras introducirlos a través de un virus de un resfriado corriente, alrededor del 20 % de las células que recubren el páncreas se convirtieron en productoras de insulina, lo que mejoró el control del nivel de la glucosa de los animales.