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El fantasma de las grasas

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    Es popularmente conocido el hecho que las grasas aportan muchas calorías y que, consumidas en exceso favorecen el aumento de peso.

    Si bien esto es cierto, algunos tipos de grasas aportan beneficios a nuestra salud y, por lo tanto, deben ser incluidos a diario en el plan de alimentación de todas las personas. En pequeñas cantidades, pero deben estar presentes.

    Lo ideal es que el aporte de grasa se haga mayoritariamente a través de alimentos provenientes del reino vegetal: aceites, semillas, frutas secas.

    Este tipo de alimentos contiene grasas llamadas monoinsaturadas y poliinsaturadas, que son beneficiosas para descender el colesterol.

    En cambio, los alimentos de origen animal poseen principalmente grasas saturadas, que favorecen el aumento del colesterol.

    Por eso, al momento de elegir es conveniente optar por lácteos descremados; carnes magras; evitar la manteca y la mayonesa, y preferir los aceites vegetales crudos para condimentar las preparaciones.

    Con respecto a los lácteos, además de elegir leches y yogures descremados, se debe tener en cuenta también a los quesos. Éstos, cuanto más duros son, más sal, más grasa y por lo tanto, más calorías contienen. Por lo tanto, los más recomendados son los untables o los frescos descremados, de consistencia blanda. Una buena forma de saber elegir qué comprar es a través de la lectura de las etiquetas nutricionales. Si en el rótulo del queso dice que posee más de 15 % de grasas totales cada 100 gr de queso, es mejor no comprarlo.

    En relación a las carnes, dentro de los cortes vacunos, los más magros son: lomo, nalga, cuadril, peceto, paleta. Dentro de las aves, la pechuga es más magra que la pata y el muslo.

    En relación a los aceites, se recomienda no someterlos al calor para no modificar las características químicas de sus componentes, que los convierten en perjudiciales para la salud. 

     

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