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El automonitoreo de glucosa en sangre y orina

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    El automonitoreo glucémico y glucosúrico (en sangre y orina, respectivamente) es una parte del cuidado de la diabetes que sirve como proceso orientador en el tratamiento de la enfermedad.

    De esta forma, el paciente toma parte activa en el control de la diabetes y obtiene información sobre el grado de control metabólico que está teniendo.

    Las personas diabéticas que tienen que mantener un control estricto de sus glucemias, deben asegurarse ese objetivo en los períodos entre las consultas médicas. Para esto, deben aplicar al automonitoreo regular de la glucemia.

    De acuerdo al resultado que se obtenga del automonitoreo, se puede ajustar la dosis del medicamento hipoglucemiante utilizado, detectar a tiempo o corregir o prevenir el desarrollo de las complicaciones agudas de la enfermedad como la hipoglucemia o la hiperglucemia.

    Los resultados deben ser analizados por el paciente y por el médico tratante para poder tomar las decisiones apropiadas que permitan optimizar el control de la enfermedad.

    Es el paciente el que debe llegar a un acuerdo con el médico con respecto a la frecuencia y horario de los automonitoreos. En general, los diabéticos tipo 1, que se aplican insulina, requieren de un control más frecuente.

    Los horarios que en general se aconsejan para este procedimiento son antes de las comidas, aunque también es recomendable controlar periódicamente las glucemias postprandiales; o sea, 2 horas después de las comidas.

    En el caso que haya hiperglucemias a la mañana, esto puede deberse a un efecto rebote como consecuencia de hipoglucemias nocturnas. Por lo tanto, en estas circunstancias, por ahí sea necesario realizar el automonitoreo a la madrugada, para constatar esta situación.

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