Avisos

Categorías

Etiquetas

Dormir poco aumentaría el riesgo de diabetes.

    Imprimir

    Según investigadores norteamericanos, las personas que duermen menos de seis horas por noche son propensas a tener niveles anormales de azúcar en sangre, lo que las coloca en riesgo de desarrollar diabetes.
    Los expertos dijeron que los participantes de un estudio que dormían menos de seis horas diarias eran 4,5 veces más proclives a tener mediciones de glucosa anormales en seis años, comparado con aquellas personas que descansaban más.
    Varios estudios han demostrado consecuencias negativas para la salud relacionadas con la falta de horas de sueño.
    En los niños, las investigaciones señalan que dormir poco eleva el riesgo de obesidad, depresión e hipertensión. En adultos, incrementa el riesgo de caídas. Y en personas de mediana edad, el de infecciones, problemas cardíacos, accidentes cerebrovasculares y cáncer.
    Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por su sigla en inglés), las personas adultas suelen necesitar entre siete y nueve horas de sueño por noche.
    Los investigadores querían ver si la falta de sueño podía aumentar el riesgo de diabetes tipo 2, que está relacionada con las crecientes tasas de obesidad y estilos de vida sedentarios.
    La condición se desarrolla cuando el organismo genera demasiada insulina y no usa esa hormona eficientemente, generando resistencia a la insulina.
    A partir de los datos de un estudio amplio, de seis años de duración, los investigadores identificaron a 91 personas cuya cantidad de azúcar en sangre había aumentado durante el período de investigación y las compararon con 273 personas cuyos niveles de glucosa se mantenían en un rango normal.
    El equipo halló que los participantes que dormían menos eran mucho más propensos a desarrollar problemas de glucosa en ayunas -una condición que puede conducir a la diabetes tipo 2- durante el período del estudio, en relación con los que descansaban entre seis y ocho horas por noche.
    Esa diferencia se mantuvo aún después de ajustar los datos según la edad, la obesidad, la tasa cardíaca, la presión arterial elevada, los antecedentes familiares de diabetes y los síntomas de depresión de los participantes.

Comentarios cerrados.