Descontrol de la diabetes y retinopatía diabética
La epidemiología demuestra que los diabéticos no controlados tienden más a desarrollar retinopatía diabética, una enfermedad, que anualmente provoca entre 12000 y 24000 nuevos casos de ceguera en algunos países del mundo.
La retinopatía diabética se presenta como una de las consecuencias de las altas concentraciones de glucosa y colesterol en la sangre, que dañan la retina.
La incidencia de desarrollar este problema en personas con menos de 10 años de diabetes es de 12 %; mientras que en aquellos que tienen de 10 a 14 años de diabéticos es de 30 %. En quienes la diabetes lleva más de 15 ó 25 años, el riesgo de tener problemas de la retina oscila entre el 65 y 90 %.
Además de la retinopatía, la diabetes mal controlada puede generar el desarrollo de enfermedades como cataratas, glaucoma y degeneración vascular.
Mayor riesgo de desarrollar dicho problema lo tienen los pacientes diabéticos con bajo nivel de educación, según lo informado por investigadores de la Universidad de California. Esto se debe a la dificultad para leer o comprender la información médica que se les proporciona.
En su estudio desarrollado en dicha Universidad se investigó a 408 pacientes hispanos con diabetes tipo 2. Evaluaron el grado de educación recibida y midieron sus niveles de hemoglobina A1c. También analizaron otros factores, como la cobertura sanitaria, la situación socioeconómica, la duración de la enfermedad y la medicación que recibían.
Un 13 % de los participantes era analfabeto y un 38 % presentaba importantes dificultades para comprender la información sobre salud que se les proporcionó. Estos grupos son los que tuvieron menor grado de control de la glucosa y, según los autores, su riesgo de desarrollar retinopatía diabética fue el doble que el del resto de pacientes.
Se debe tener en cuenta que la retinopatía no presenta síntomas hasta que generalmente se encuentra muy avanzada; y, en estos casos, se puede manifestar a través de la disminución de la visión, sin dolor y sin causa aparente, desnutrición y orina frecuente.
Por lo tanto, para conocer si hay una deficiencia visual, se sugiere la realización de un examen rutinario de la vista por lo menos 2 veces por año en las personas diabéticas.