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Consumo de sodio y diabetes

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    El sodio es un mineral que se encuentra en todos los alimentos, en los productos alimentarios y en mayor concentración en la sal de mesa y sal de cocina.

    Nuestro organismo necesita diariamente del aporte de sodio, al igual que de los otros minerales.

    La cantidad que se necesita consumir cada día puede ser cubierta únicamente con el sodio que naturalmente se encuentra en los alimentos.

    No es necesario agregar sal para cubrir los requerimientos.

    El hábito de utilizar la sal para cocinar y la sal de mesa para condimentar los platos tiene el fin de potenciar el sabor de las preparaciones.

    Las Guías Alimentarias para la Población Argentina elaboradas por la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (AADYND) recomiendan disminuir el consumo de sal.

    Este condimento debe usarse con moderación y evitarse en aquellas personas que sufren de hipertensión arterial u otra enfermedad cardiovascular, ya que puede aumentar las posibilidades de sufrir un evento coronario.

    En el caso de las personas diabéticas, la utilización de sal no aumenta la glucemia postprandial, pero sí repercute en la salud, ya que esta población suele ser más propensa que la no diabética a tener la tensión arterial más alta y a sufrir problemas circulatorios y del corazón.

    No sólo es conveniente evitar la sal, sino también aquellos alimentos o productos alimenticios que poseen sodio en grandes concentraciones. Por ejemplo: quesos de mesa o de rallar, fiambres, alimentos en salmuera, pseudosales dietéticas (de ajo, cebolla, apio, etc.), productos de copetín.

    Para darle sabor a las preparaciones se pueden utilizar en reemplazo de la sal, cualquiera de los siguientes condimentos: ajo, ají molido, albahaca, azafrán, comino, cúrcuma, estragón, laurel, limón, orégano, menta, nuez moscada, perejil, pimienta, pimentón, vinagre.

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