Consejos de alimentación para diabetes
Es normal que luego de comer nos aumente la glucemia, porque los hidratos de carbono ingeridos, digeridos y absorbidos están circulando por la sangre para llegar a las diferentes células de nuestro organismo.
Para moderar este aumento de la glucemia postprandial hay que considerar las siguientes pautas:
- Distribuir las comidas diarias a lo largo de todo el día. Se debe hacer desayuno, almuerzo, merienda, cena y, por lo menos, una colación entre desayuno y almuerzo; entre merienda y cena o después de cenar, de acuerdo a las actividades, horarios y necesidades de cada uno.
Este fraccionamiento permite controlar mejor la cantidad y calidad de alimentos consumidos en cada ocasion y, no concentrar todo en una o dos ingestas diarias, que producen mayor descontrol alimentario e hiperglucemias postprandiales más altas y prolongadas.
- Consumir los alimentos con muchos hidratos de carbono, combinados con otros en los que predominen las proteínas o las grasas. El aumento de la glucemia postprandial será más lento y parejo si, por ejemplo, se consume un sandwich de queso, que el pan sólo.
- Consumir siempre un buen plato de hortalizas y, las frutas cuya estructura lo permita, con cascara bien lavada. La presencia de fibra en la alimentación retrasa la digestión y absorción de los hidratos de carbono, haciendo también que la glucemia postprandial aumente en forma más lenta.
- Consumir preferentemente, en los casos que se pueda, las frutas y hortalizas en forma cruda. La cocción de estos alimentos hace que sean más fácilmente digeribles y absorbibles y, por lo tanto, al consumirlos cocidos se produce un aumento más rápido de la glucemia postprandial.
- Consumir preferentemente las papas y batatas al horno, enteras en vez de en puré. La subdivisión de las moléculas de almidón que se produce al pisar estos alimentos, hace que sean más fácilmente digeribles y absorbibles, y, por lo tanto, mayor será el aumento de la glucemia postprandial.
- Preferir las frutas enteras antes que su jugo. No sólo se pierde fibra al exprimir, licuar y colar las frutas, sino que además, el jugo, al ser líquido, sale más rápidamente del estómago y se absorbe antes a nivel intestinal que si uno consumiera la fruta entera. La falta de fibra y la más rápida absorción repercuten en una mayor glucemia postprandial.
- Es recomendable cocinar el arroz o las papas y dejarlos enfriar antes de consumirlos. Con este procedimiento se forma el “almidón resistente”, que es indigerible por nuestras enzimas digestivas y, por lo tanto, no se absorbe.
En este caso, se debe tener precaución debido a que a nivel intestinal actúa de la misma manera que la fibra dietética; o sea, estimulando el peristaltismo.