¿Qué es la arteriopatía periférica?
-
Tabaquismo
-
Hipertensión arterial
-
Niveles elevados de colesterol
-
Padecer una enfermedad del corazón, o haber padecido un infarto o un ictus
-
Sobrepeso u obesidad
-
No realizar actividad física
-
Tener más de 50 años
-
Tener una historia familiar de cardiopatía, infartos de miocardio o ictus
-
Dolor en las piernas, especialmente cuando caminan o hacen ejercicio, que desaparece tras unos minutos de reposo
-
Entumecimiento, hormigueo o enfriamiento de las piernas o los pies
-
Úlceras o infecciones en los pies o las piernas que se curan lentamente
-
Angiografía: una prueba en la que se inyecta un medio de contraste en el interior de los vasos sanguíneos mediante un catéter para visualizar con rayos X las arterias y si existe estrechamiento u obstrucción en su interior
-
Ecografía: una prueba que mediante ondas de sonido produce imágenes de los vasos sanguíneos en una pantalla de televisión
-
Imágenes de resonancia magnética: una prueba que mediante ondas magnéticas produce imágenes que permiten la detección de bloqueos en el interior de los vasos sanguíneos
-
Dejar de fumar
-
Controlar la hemoglobina glucosilada a menos de 7%
-
Reducir las cifras de presión arterial a menos de 130/80 mmHg
-
Mantener un colesterol LDL a menos de 100 mg/dl
-
Tomar aspirina y otros antiagregantes plaquetarios para reducir el riesgo de infarto e ictus.
-
Angioplastia: un procedimiento en el que se inserta un pequeño catéter con un balón inflable en su punta en el interior de una arteria. A continuación se infla el balón para abrir la arteria bloqueada u obstruida. Luego se coloca un muelle tubular llamado stent en el lugar correspondiente para mantener abierta la arteria.
-
Bypass arterial: un procedimiento en el que se toma un trozo de vaso sanguíneo de otra parte del cuerpo y se coloca para puentear la obstrucción arterial.
La enfermedad arterial periférica o arteriopatía periférica, ocurre cuando los vasos sanguíneos de las piernas se encuentran estrechados u obstruidos por depósitos grasos.
A causa del estrechamiento o la obstrucción de los vasos sanguíneos de las piernas, el flujo de sangre hacia los pies y las piernas está reducido. El paciente con arteriopatía periférica tiene también un aumento del riesgo de infarto de miocardio y de ictus cerebral, ya que suele tener depósitos grasos similares en las arterias coronarias y las cerebrales. Se estima que una de cada tres personas con diabetes y por encima de los 50 años padece esta enfermedad. Sin embargo, muchos de ellos con signos de alarma no son conscientes de que tienen arteriopatía periférica y por tanto no acuden al médico en busca de tratamiento.
Diabetes y arteriopatía periférica
Si usted padece diabetes, tiene muchas más probabilidades de padecer arteriopatía periférica, infarto de miocardio o ictus cerebral. Sin embargo, usted puede reducir este riesgo teniendo especial cuidado de sus vasos sanguíneos.
Factores de riesgo de la arteriopatía periférica
Simplemente tener diabetes ya aumenta el riesgo, pero este riesgo es aún mayor si hay algunos de los siguientes factores:
No se puede modificar la edad ni la historia familiar, pero controlando mejor la diabetes y las enfermedades que se asocian, se puede reducir el riesgo de arteriopatía periférica.
Signos de alarma de la arteriopatía periférica
Algunas personas con diabetes y arteriopatía periférica no tienen ningún síntoma. Algunas personas pueden experimentar un dolor leve en las piernas o problemas para caminar, pero creen que es simplemente un signo de envejecimiento. Otros pueden padecer los siguientes síntomas:
Diagnóstico de la arteriopatía periférica
El índice tobillo-braquial es una de las pruebas empleadas para el diagnóstico de la arteriopatía periférica. Esta prueba compara la presión arterial en el tobillo con la presión arterial del brazo. Si la presión arterial del tobillo es inferior a la del brazo, puede haber una arteriopatía periférica. Es recomendable que todos los pacientes con diabetes de más de 50 años sean sometidos a esta prueba. Los menores de 50 años de edad pueden beneficiarse de esta prueba si además tienen otros factores de riesgo.
Otras pruebas empleadas para el diagnóstico de la arteriopatía periférica son las siguientes:
Tratamiento de la arteriopatía periférica
Las personas con arteriopatía periférica se encuentran en una situación de mayor riesgo de infarto de miocardio e ictus cerebral. Por tanto, es muy importante que se controlen los factores de riesgo cardiovascular. Las recomendaciones en este sentido son las siguientes:
Algunos estudios han demostrado que el ejercicio moderado, como caminar, puede ayudar tanto a la prevención como al tratamiento de la arteriopatía periférica. Asimismo, el médico pude recomendar algunas de las medicaciones que han demostrado cierta utilidad.
En otros casos es preciso emplear tratamientos quirúrgicos para la arteriopatía periférica. Por ejemplo: